LA PARABOLA DEL CABALLO. ‘’[1]
Un campesino que enfrentaba muchas dificultades poseía algunos caballos que lo ayudaban en los trabajos de su pequeña hacienda.
Un día su capataz le trajo la noticia de que uno de los mejores caballos había caído en un viejo pozo abandonado. Era muy profundo, y resultaría extremadamente difícil sacarlo de allí.
El campesino fue rápidamente al lugar del accidente y evaluó la situación, dándose cuenta de que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el costo del rescate, concluyo que no valía la pena, y pidió al capataz que sacrificara al caballo hasta enterrarlo. Y así se hizo.
A medida que la tierra le caía encima, el animal la sacudía.
Esta se acumulo poco a poco en el fondo del pozo, permitiéndole subir.
Los hombres se dieron cuenta de que el caballo no se dejaba enterrar si no que, al contrario, estaba subiendo, hasta que finalmente consiguió salir del socavón.
¿Somos los suficientemente perspicaces para no dejarnos enterrar por otros?
Los problemas pueden convertirse en oportunidades. En chino la palabra ‘’crisis’’ se escribe igual a la palabra ‘’oportunidad’’.
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